La articulación temporomandibular (ATM) es la que conecta tu mandíbula con el cráneo y participa en funciones tan básicas como hablar, masticar y bostezar. Cuando esta articulación se altera, puede generar molestias que van desde chasquidos o dolor al abrir la boca, hasta dolores de cabeza, cuello o incluso problemas para dormir. En nuestro consultorio, abordamos estos trastornos con un enfoque integral, moderno y personalizado, buscando aliviar el dolor, restaurar el equilibrio funcional y mejorar tu calidad de vida sin tratamientos agresivos.
La articulación temporomandibular (ATM) conecta la mandíbula con el cráneo y es fundamental para funciones cotidianas como hablar, masticar, tragar y bostezar. Un trastorno de esta articulación ocurre cuando hay alteraciones en su funcionamiento o en los músculos que la rodean, generando molestias que pueden interferir con tu calidad de vida. Aunque muchos pacientes lo asocian solo con “dolor de mandíbula”, los trastornos de ATM pueden ser más complejos y manifestarse de forma diversa en cada persona. Lo importante es saber que tienen solución si se diagnostican y tratan adecuadamente.
La mayoría de los problemas en la ATM se deben a una descoordinación muscular, es decir, un desequilibrio entre los músculos que controlan la mandíbula y la posición en la que esta se encuentra. Esta descoordinación puede estar provocada por múltiples factores:
– Bruxismo (rechinar o apretar los dientes)
– Estrés emocional o ansiedad
– Mordidas desalineadas o inestables
– Pérdida de dientes o restauraciones mal ajustadas
– Traumatismos en la mandíbula o cara
– Hábitos posturales y musculares inadecuados
Detectar la causa principal es clave para establecer un tratamiento efectivo y evitar que el problema se agrave con el tiempo.
Los signos y síntomas pueden variar según el caso, pero los más comunes son:
– Dolor en la mandíbula, sien, cuello u oídos.
– Chasquidos o tronidos al abrir o cerrar la boca.
– Limitación de apertura o sensación de bloqueo mandibular.
– Dolores de cabeza frecuentes o tensión en la cara al despertar.
– Sensación de mordida “descuadrada” o que los dientes no encajan bien.
– Fatiga al masticar, bruxismo nocturno o desgaste dental excesivo.
El tratamiento de los trastornos de la articulación temporomandibular debe ser individualizado y cuidadosamente planificado, ya que cada paciente presenta diferentes causas, niveles de tensión muscular y patrones de mordida. Nuestro enfoque se basa en aliviar la sobrecarga funcional y devolver el equilibrio entre la mandíbula, los músculos y los dientes, sin recurrir a técnicas agresivas o innecesarias.
Dependiendo del diagnóstico, podemos utilizar desde guardas oclusales permisivas o ajustes oclúsales selectivos, hasta rehabilitaciones completas en las que se modifica la posición, función y estética de toda la dentadura para lograr una oclusión estable y saludable. Lo más importante es entender que el éxito del tratamiento está en detectar la causa real del problema y tratarla con precisión clínica y criterio conservador.